Es la decisión que más condiciona el resultado de una ducha de obra, y casi siempre se toma tarde. El tipo de desagüe marca cuántas pendientes hay que dar, cómo se corta la cerámica y si al final se ve una rejilla metálica o no se ve nada.
Sumidero central cuadrado
El de toda la vida. El agua cae hacia el centro desde cuatro lados, así que hay que dar cuatro pendientes. Es la opción más económica y la que menos altura necesita.
Si quieres que no se vea, el Sumi Level se reviste con tu propio azulejo: desde arriba solo se aprecia la junta perimetral.
Sumidero lineal
El agua se recoge a lo largo de todo un lateral, lo que permite una sola pendiente. El suelo queda mucho más regular y es más fácil de alicatar con piezas grandes.
Tienes dos caminos: el Lineal Level, que se reviste y desaparece bajo el pavimento, o el DRY50 Lineal Flat, que llega con la lámina ya soldada y rejilla en acero, cromo, cuadros o microcemento.
Plato prefabricado
Si prefieres no jugarte las pendientes en obra, el Plato Level viene con la pendiente resuelta de fábrica. Lo colocas, lo alicatas con el mismo suelo del baño y queda un plano continuo sin escalones. Es la opción más segura contra los charcos.
Desagüe en la pared
La opción más discreta de todas: el Secret Wall Level integra la evacuación dentro del tabique de pladur. En el suelo no hay absolutamente nada — ni rejilla, ni sumidero, ni junta central. Ideal con gran formato o microcemento, donde cualquier corte se nota.
Cómo decidir
- Presupuesto ajustado → sumidero cuadrado, o la línea Acquafácil.
- Suelo de gran formato → lineal o de pared, para no partir piezas.
- Poca altura disponible → mira la altura de montaje antes de comprar: va de 59 a 86 mm según modelo.
- Que no se vea nada → Secret Wall Level.
¿No lo tienes claro? Cuéntanos las medidas de tu baño y por dónde sale el desagüe actual, y te decimos cuál encaja.